Unas gafas de sol bien construidas duran diez años. La mayoría no llega a dos, y casi nunca por un defecto de fabricación: se rayan por limpiarlas en seco, se deforman por dejarlas en el coche al sol y se rompen por guardarlas sin funda en el bolso. Estas son las cinco cosas que hacemos nosotros con las nuestras.
1. Limpia siempre con agua antes de frotar
El error más común es limpiar la lente en seco con la camiseta o un pañuelo de papel. El polvo, la arena y la sal actúan como una lija fina y dejan microarañazos que con el tiempo hacen que la lente se vea turbia. Antes de tocar la lente, enjuágala con agua del grifo tibia para arrastrar las partículas.
Después, una gota de jabón neutro (lavavajillas suave sirve) en los dedos, frota con suavidad lentes, plaquetas y bisagras, aclara y seca con la gamuza de microfibra. Nunca uses limpiacristales, alcohol ni acetona: dañan los tratamientos antirreflejantes y de espejo y pueden manchar el acetato.
2. Lava la gamuza
La gamuza acumula grasa y polvo. Una gamuza sucia raya tanto como una camiseta. Lávala cada dos semanas a mano con agua y jabón, sin suavizante, y déjala secar al aire. Cuando pierda suavidad, cámbiala. Te mandamos una nueva gratis con cualquier pedido: pídela en el campo de comentarios.
3. Nunca en el salpicadero ni en la guantera
El interior de un coche aparcado al sol supera los 60 grados. A esa temperatura el acetato se ablanda y se deforma, los tratamientos de la lente se despegan (delaminación) y las lentes de policarbonato pueden combarse. Es la causa número uno de gafas que llegan al servicio técnico con las varillas abiertas.
Lo mismo vale para la toalla de la playa a pleno sol y para el bolsillo trasero del pantalón, donde se sientan encima.
4. Guárdalas en la funda, con las lentes hacia arriba
La funda rígida que incluimos no es un adorno: protege de golpes y de que las llaves rayen las lentes. Ciérralas por las dos varillas antes de guardarlas y apóyalas sobre las varillas, nunca sobre las lentes, cuando las dejes en una mesa.
Si las llevas colgadas del cuello de la camiseta, ten en cuenta que se caen al agacharte. Un cordón es más seguro y hoy los hay que no parecen de abuelo.
5. Ajústalas cuando empiecen a bajar
Con el uso, las varillas se abren y las gafas resbalan. No las fuerces en frío. Cualquier óptica ajusta las varillas y las plaquetas en dos minutos, normalmente gratis, con un calentador de aire para el acetato o unos alicates finos para el metal. Si están lejos de una óptica, un secador a temperatura media durante 20 segundos ablanda el acetato lo suficiente para cerrar ligeramente la varilla con los dedos.
Los tornillos de las bisagras se aflojan con el tiempo. Un pequeño destornillador de relojero y un cuarto de vuelta lo arreglan. Si se pierde un tornillo o una plaqueta, escríbenos: los reponemos gratis durante toda la vida de las gafas.
Preguntas sobre este tema
¿Se puede pulir un arañazo en la lente?
No. Los remedios caseros (pasta de dientes, bicarbonato) quitan el tratamiento antirreflejante y empeoran la visión. Si el arañazo está en el centro de la lente y molesta, la sustituimos por 25 a 39 euros según el modelo.
¿Cómo recupero el brillo del acetato?
Con el uso, el acetato pierde brillo. En cualquier óptica o taller de gafas lo pulen con un tambor de virutas y queda como nuevo. También lo hacemos nosotros en el showroom de Barcelona.